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20/02/2015

Bill Clinton pidió disculpas en México por la “Guerra contra las drogas”



La disculpa de Clinton: no fue broma


La semana pasada el expresidente estadunidense Bill Clinton visitó México para una reunión de universidades privadas y ofreció disculpas por las muy graves consecuencias que la guerra de su país contra las drogas durante su administración han traído a México. Y no, no se disculpó en broma.

Su acción parece enmarcarse en una maniobra de más alcance que tiene que ver con el paulatino avance que tiene el consumo legal de la marihuana en ese país, donde 23 estados y la capital Washington la permiten bajo el enfoque médico.


Otras entidades van por el mismo camino y todo hace suponer que solo es cuestión de tiempo que la aprueben por ejemplo Georgia o Florida, donde llama la atención que su promotor sea el senador local James Brandes, del Partido Republicano, que se ha opuesto a todo uso de las drogas y que con Ronald Reagan comenzó la actual guerra estadunidense contra las drogas.


El auge es tal que ya existe una aplicación que se consigue en la tienda de Apple con la cual se tiene acceso a MassRoots, una red social que da consejos para el uso responsable de la marihuana.

Por una parte la propia sociedad estadunidense está dando pasos hacia el uso abierto, legal, de la marihuana, lo que abre interrogantes sobre si se trata solo de una ola de liberalidad que coexiste con el conservadurismo que se vive en esa nación, o de una fuga ante los factores de fondo que han alimentado ese conservadurismo.


Por la otra, debe pensarse que tanto el Partido Demócrata, ahora en la presidencia pero sin mayoría en el congreso, está buscando nuevas formas de acercase a esa sociedad que le ha negado el voto y ha dividido el poder político entre los dos grandes partidos estadunidenses.


Clinton, cuya esposa Hillary parece ser la candidata más fuerte para lograr la nominación presidencial demócrata, estaría en ese rumbo de acercarse a la sociedad estadunidense que acepta cada vez más la marihuana, misma posición que han tomado ya otros muchos políticos de nuestro país vecino y que incluyen declaraciones del propio presidente Barack Obama de que fumar marihuana no es más dañino que tomar alcohol.


¿Y México? De acuerdo a la disculpa de Clinton, haber cambiado el enfoque de combatir el tráfico de drogas en los aires y el mar hacia la tierra, está en los antecedentes de la ola de violencia que ahora se vive en México. Es posible si consideramos que la vinculación entre narcos y autoridades no es alguno nuevo y se habría disparado cuando el tráfico de drogas aumentó por el territorio nacional, aumentando además la extensión de las superficies dedicadas al cultivo lo mismo de marihuana que de amapola y su procesamiento.


Pero de nueva cuenta, parece llegado el momento de hacer una profunda evaluación del capítulo México de la guerra contra las drogas impulsada desde los años 80 por Estados Unidos, que además de ineficiente ha traído un costo superlativo en vidas y recursos, algo imperdonable por más disculpas que se den.



FUENTE Criterio Hidalgo



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