Google+

AVISO LEGAL
La importación, tenencia y venta de semillas de cannabis no están reguladas por la ley de acuerdo con el Tratado Unilateral de Estupefacientes acordado en Viena en 1961. En algunos países como en España el cultivo de semillas de cannabis por empresas, asociaciones o particulares, sin la debida autorización, puede ser constitutivo de delito (Artículo 25.1 de la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana y Artículo 368 del Código Penal), por lo que la venta de semillas en estos países es, exclusivamente, para aplicaciones industriales, colección o preservación genética. Los distribuidores y clientes de Neville Grow, aceptan la restricción específica de que las semillas no sean utilizadas por terceros para fines ilícitos. Así mismo no se pretende fomentar ni inducir a nadie a actuar contra la Ley y cada cual es responsable de sus actos.
Nuestra web utiliza cookies propias para ofrecerte un mejor servicio. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes obtener más información AQUÍ.

Si entras a esta web significa que eres mayor de edad, y que entiendes y aceptas lo expuesto.

    TENGO 18 AÑOS O MÁS
Compartir en FacebookCompartir en TwiterCompartir en Google+Compartir en MenéameCompartir en LinkedinSuscribirse a nuestra RSS
19/10/2013

Cannabis: El que nada duda, nada sabe


Por Diana.-
Diría que ha llegado el momento de ser francos pero ésa seria una verdad a medias ya que yo siempre lo he sido. El hecho es que ahora existe un espacio dedicado a la sinceridad absoluta, a “las verdades se dicen aunque duelan” y a las dosis de realidad que tan bien va recibir de vez en cuando. Esas dosis que, en su justa medida, todos amamos y odiamos del mismo modo.

Pues bien. He aquí mi columna mensual. Para los que me conozcáis ésta será una experiencia, si más no, interesante. Para los que no, espero que también. ¡Ahí va!

Ay…la ley, la ley…

Hecha la ley, hecha la trampa. No existe una manera mejor para describir, a grosso modo, lo que está sucediendo en el panorama actual en relación a la regulación del cannabis. Los “quizás”, los “en un futuro próximo”, los “estamos trabajando en ello”, a los que nos tienen acostumbrados los políticos nos hacen nadar en un mar de dudas constante. Y la pregunta es ¿verá algún día el horizonte nuestro velero?

Uruguay es un claro ejemplo de como las reglas del juego pueden cambiar en un día. ¿Qué digo en un día? ¡En unas horas! Cuando estábamos a punto de descorchar la botella, aparece un hereje en la batalla, un indeciso de última hora. O al menos, eso quieren hacernos creer. Yo no simpatizo  demasiado con las coincidencias y menos en lo que a leyes se refiere. Puede que sí. Puede que me equivoque y realmente se trate de un Diputado vacilante que todavía no sabe hacia donde tirar. Ya se sabe. Uno debe arrimarse al sol que más calienta y eso, por lo visto, lleva su tiempo.

De repente, sin que nadie se lo espere, todo cambia en el último momento. Último o mejor, según como se mire. Cuando el mundo está pendiente de una respuesta y el poder ha conseguido captar la atención del pueblo (a mi entender, la parte más difícil), las dudas asaltan. Así sin mas ¡Qué casualidades las vuestras señores políticos! Parece que el azar y el viento se han puesto de acuerdo para soplar siempre a su favor ¡qué coincidencia, oiga usted! Y la historia vuelve a empezar. Sí es que vivimos en el Día de la Marmota.


Nos tienen expectantes, con la tensión característica del que sabe, sin poder demostrarlo, que hay un as escondido en la manga. De todas formas, casi sin querer, todavía son capaces de mantenernos en vilo, de hacernos creer que los finales no siempre son típicos y mediocres y que el gol de la victoria puede que también esté esperándonos a nosotros. ¿Se levantarán todos los Diputados haciendo la ola gritando al unísono que el cannabis salta del castigo al derecho? ¿Se pondrán de acuerdo en que hay cosas más importantes que atacar las libertades individuales? “No sabemos nada” se oye por ahí. “Estamos arañando la puerta y no hemos oído palabra” aseguran; “Llevamos aquí varias horas pero siguen encerrados ¡tiremos la puerta abajo!” grita el rebelde.

Espejismos

Por fin, asoma lo que parece ser un acuerdo “¿Ya se sabe? ¿Sí o no?”, esa es la frase que más se escucha. Tras 13 interminables horas de debate la masa sigue a medio hacer. Sí, en efecto, se han puesto de acuerdo. Consiguieron acallar a los contrarios y firmaron a favor de la legalización. Lo de “a medio hacer” lo digo porque todavía queda una mitad. La del Senado. La irrebatible y poderosa Cámara Alta, la única acostumbrada a mirar desde arriba, a tener la última palabra. Esperaremos.

La cuestión es que ni colorín colorado, ni el cuento se ha acabado. José Mujica, el indiscutible protagonista, sorprendió recientemente a propios y extraños con unas confusas declaraciones. Con unas palabras revestidas de un halo de arrepentimiento, el Presidente uruguayo dijo que dará marcha atrás en el proyecto “si la marihuana se descontrola en el país”. Además aclaró, con ese descaro e impunidad digno de los Presidentes, que el proyecto para la regulación del cannabis es “un experimento” y que (palabras textuales) “Como todo experimento naturalmente tiene riesgo y tenemos que tener la inteligencia de que si nos supera y nos pasa por arriba ponemos la marcha atrás. No tenemos que fanatizarnos”.

¿Perdón? ¿Qué me he perdido? Lo siento, no estaba atendiendo. Observaba como, una vez más, las promesas de la democracia se iban por el desagüe. Una cosa es el arbitraje y dictamen del Estado y otra muy distinta es el ¡libre albedrío!. Indudablemente, como es el caso, ciertas uniones son para la toda la vida. No siempre vale el “hoy te quiero pero mañana no sé ”.  ¿Por qué convierten en obsceno algo tan serio? ¿Qué está pasando?

El Poder ¿ nos representa?

Se supone que el Poder Legislativo representa a los ciudadanos, a la unidad del pueblo, a los intereses comunes y que, por encima de todo, está para escuchar y atender las opiniones y deseos de los votantes. No hay lugar para medias tintas o cambios de opinión de ese calibre. Un Presidente no puede decir que dará marcha atrás en su decisión arrastrando a todos los que le apoyaron desde el principio. No señor. Eso no se hace.

Hace poco leí un interesante artículo de Francisco Arroyo Vieyra, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados de México. Este político afirma, en un texto que versa sobre la legalización del cannabis en su propio país, que para el poder legislativo no puede haber temas estigmatizados a priori. Para él, un estado democrático “no puede privilegiar una sola postura” y afirma que la experiencia de gobierno “nos dice que no solo las actividades productivas y aquellas que generan bienes, servicios y satisfacción colectiva deben estar sujetas al arbitraje del estado; también las partes oscuras de la sociedad requieren de una norma que evite su desbordamiento”.

A mi entender y después de ver que no solo en México se hallan políticos proclives a la regularización (por supuesto, la


salida obvia a un sinfín de problemas ) considero que un amplio sector de nuestra sociedad sigue considerando al cannabis como una de esas “partes oscuras” a las que se refería Vieyra. Entonces, ahora que ya sabemos que seguir abogando por el prohibicionismo, la criminalización y la postura hierática y arcaica del Poder Penal, no es la solución, ¿donde está el problema exactamente? No consigo entenderlo siguiendo las reglas de la lógica. Es más, sí seguimos sujetando la vara de la moralidad, apuntando a los usuarios medicinales, recreativos, humanos o marcianos, lo que dará marcha atrás no será la decisión del señor José Mujica . Será la democracia en general y el sistema de derecho en particular.

Lo dicho. Está mal señalar. Claro que sí. Eso nos lo enseñaron a todos de pequeños, pero ¿si ellos se saltan las reglas, y lo hacen, por qué no podemos hacerlo también nosotros? Señalémosles. Quizás haya llegado el momento de apuntar con el dedo a todos aquellos que se dedican a frenar la evolución natural que deben de seguir las cosas. A aquellos que abogan por criminalizarlo y estigmatizarlo todo, por hacer difícil lo fácil, por llenar cárceles en lugar de jardines. Señalemos la involución. Luchemos contra ella. Puede que así, entre todos, avancemos algo. Paso a paso, como hasta ahora. Despacio y con buena letra.


 Por Diana

Fuente Sensi Seeds



Arriba