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AVISO LEGAL
La importación, tenencia y venta de semillas de cannabis no están reguladas por la ley de acuerdo con el Tratado Unilateral de Estupefacientes acordado en Viena en 1961. En algunos países como en España el cultivo de semillas de cannabis por empresas, asociaciones o particulares, sin la debida autorización, puede ser constitutivo de delito (Artículo 25.1 de la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana y Artículo 368 del Código Penal), por lo que la venta de semillas en estos países es, exclusivamente, para aplicaciones industriales, colección o preservación genética. Los distribuidores y clientes de Neville Grow, aceptan la restricción específica de que las semillas no sean utilizadas por terceros para fines ilícitos. Así mismo no se pretende fomentar ni inducir a nadie a actuar contra la Ley y cada cual es responsable de sus actos.
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05/06/2014

El cultivo de marihuana, nuevo maná de los agricultores libaneses

El cultivo de marihuana se ha convertido en los últimos años en una lucrativa fuente de ingresos para los agricultores libaneses, especialmente en las regiones deprimidas de Akkar o del valle de la Bekaa, en gran medida gracias al fin de las campañas militares anuales contra las plantaciones.


El Ejército empleaba excavadoras para arrasar las plantaciones y quemaba los cultivos ante la frustración de los agricultores, pero desde 2012 las campañas de erradicación se han ido limitando hasta su eliminación ‘de facto’. Ahora el Ejército tiene otras preocupaciones ante el estallido de violencia que supuso la sublevación en la vecina Siria contra el régimen del presidente Bashar al Assad.


Este cambio de objetivo se ha notado especialmente en el valle de la Bekaa, una de las zonas más fértiles del país y fronteriza con Siria. Allí los agricultores y los poderosos clanes familiares han expresado su intención de defender las plantaciones, cada vez más en auge, incluso con las armas.


Hace dos años los granjeros cortaron las carreteras en respuesta a las primeras quemas de cultivos y las autoridades tuvieron que dar marcha atrás. Prometieron compensaciones para los granjeros afectados por la campaña de erradicación y ayudas para la plantación de cultivos alternativos. Sin embargo, los agricultores aseguran que estas promesas no se han cumplido.


La marihuana es una planta particularmente adecuada para el clima seco de la región, que no necesita el riego tan costoso imprescindible para otros cultivos. Se calcula que el cultivo de un dunum (una décima parte de hectárea) cuesta a los agricultores entre 100 y 150 dólares, mucho menos que el trigo, y genera tras la cosecha, a finales del verano, hasta 3.000 dólares por dunum.


UN CULTIVO TRADICIONAL


El cultivo de marihuana era habitual ya durante la guerra civil libanesa (1975-1990), cuando se producían unas mil toneladas de resina de cannabis al año. Con la paz se pusieron en marcha las campañas de erradicación, especialmente efectivas desde 2005, cuando se retiraron las tropas sirias. Desde entonces se redujo de 65.000 a unos 15.000 dunums plantados.


“Desde los 90 y hasta 2012 las erradicaciones de cannabis se hacían anualmente”, ha explicado el responsable de la unidad antidroga del Ejército libanés, el coronel Ghassan Shamseddine. “Pero en 2012 (…) se interrumpió debido a la situación en las fronteras libanesas y a la inestabilidad en Siria”, ha explicado Shamseddine en una entrevista realizada en Beirut.


Desde el año pasado las campañas de erradicación están suspendidas oficialmente después de un incremento de la violencia relacionada con la guerra civil en Siria y se estima que hay unos 35.000 dunums plantados.


Los últimos datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, de 2011, sitúan a Líbano entre los cinco mayores productores de resina de canabis.


PETICIONES DE LEGALIZACIÓN


Los primeros que defienden la legalización son los propios agricultores, pero a ellos también se han unido voces de la política tradicional como el líder druso Walid Jumblatt. Jumblatt asegura que él nunca ha fumado esta droga, pero el mes pasado apoyó el cultivo legal de marihuana para fines médicos y defendió que ello contribuiría a mejorar el nivel de vida en las zonas más pobres del valle de la Bekaa.


El economista Marwan Iskander estima que la legalización del cultivo de marihuana aportaría 400 millones de dólares a las arcas públicas y supondría 2.000 millones de dólares al PIB libanés, un impulso que sería clave para una economía muy afectada por la crisis siria.


“Con el hachís nadie pierde”, ha relatado un agricultor de esta región, Alí Nasri Shamas, armado con revólver y fusil para defender su plantación de marihuana. “Cuando el Estado lo legalice y conceda licencias, igual que hacen con el tabaco, lo cumpliremos y el Estado recibirá” beneficios, ha argumentado.


Sin embargo, si la legalización no se produce, Shamas ha explicado que continuaría plantando marihuana. “Cada año que las destruían les decíamos que plantaríamos cinco veces más (…). Si quieren legalizarlo, lo agradeceremos (…), pero si alguien de las bandas del Estado nos ataca, responderemos”, ha amenazado.


Fuente LaRegión



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