Google+

AVISO LEGAL
La importación, tenencia y venta de semillas de cannabis no están reguladas por la ley de acuerdo con el Tratado Unilateral de Estupefacientes acordado en Viena en 1961. En algunos países como en España el cultivo de semillas de cannabis por empresas, asociaciones o particulares, sin la debida autorización, puede ser constitutivo de delito (Artículo 25.1 de la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana y Artículo 368 del Código Penal), por lo que la venta de semillas en estos países es, exclusivamente, para aplicaciones industriales, colección o preservación genética. Los distribuidores y clientes de Neville Grow, aceptan la restricción específica de que las semillas no sean utilizadas por terceros para fines ilícitos. Así mismo no se pretende fomentar ni inducir a nadie a actuar contra la Ley y cada cual es responsable de sus actos.
Nuestra web utiliza cookies propias para ofrecerte un mejor servicio. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes obtener más información AQUÍ.

Si entras a esta web significa que eres mayor de edad, y que entiendes y aceptas lo expuesto.

    TENGO 18 AÑOS O MÁS
Compartir en FacebookCompartir en TwiterCompartir en Google+Compartir en MenéameCompartir en LinkedinSuscribirse a nuestra RSS
17/08/2013

El médico que pidió perdón por satanizar la marihuana.


Bogotá, Colombia.- Basado en sus conocimientos como neurólogo, estaba convencido de que la droga era peligrosa y había desestimado sus supuestos beneficios terapéuticos. Hoy, sin embargo, ha cambiado completamente de opinión y hasta pide perdón por haber contribuido a lo que llama “un gran engaño”.

“Estoy aquí para pedir perdón; perdón porque no investigué lo suficiente. En EE.UU. hemos sido engañados de una manera terrible y sistemática durante casi 70 años, y quiero pedir perdón por mi propio rol en eso”, dice Gupta en una columna que sirve de antesala a un documental que será emitido esta noche por la cadena estadounidense.

Gupta dice que pasó más de un año recorriendo el mundo, hablando con pacientes y leyendo decenas de estudios para llegar a sus nuevas conclusiones. “Lo que encontré fue sorprendente”, afirma el médico tras sostener que la droga no pertenece a la categoría 1 de sustancias prohibidas en EE.UU., un listado en el que aparece desde 1970, junto a las drogas más letales. Allí se describe la marihuana como una sustancia de “gran potencial para el abuso y sin fines médicos aceptados”.

Según el neurólogo, cuando se tomó la decisión de incluirla en esta categoría, las autoridades no tenían la evidencia científica que justificara esos peligros y, de hecho, fueron obviados reportes y estudios que indicaban precisamente lo contrario. “Ahora sé que, en lo que se refiere a la marihuana, ninguna de esas cosas es cierta. No tiene un alto potencial de ser adictiva y existen aplicaciones médicas muy legítimas”, sostiene el doctor.

Gupta cuenta que se reunió con numerosos pacientes para los que la marihuana es la única cura. Entre ellos una niña, Charlotte Figi, que desde que nació venía experimentando más de 300 ataques de epilepsia a la semana, pese a que era tratada con siete medicamentos convencionales. Desde que comenzó a usar marihuana –dice el médico– los ataques se han reducido a dos o tres al mes.

En el documental, titulado Weed (mala hierba, en español, y como se conoce coloquialmente la droga en EE.UU), Gupta afirma que la marihuana funciona bien en toda una serie de tratamientos asociados a la reducción del dolor y en los que otras drogas no solo generan tolerancia sino que son ineficientes.

“Lo más aterrador –dice el médico– es que en EE.UU. muere una persona cada 19 minutos por el abuso de una droga prescrita, mientras no pude encontrar un solo caso documentado de una muerte por sobredosis de marihuana”.

Estudios sesgados

Otro de los problemas que se han encontrado durante la investigación es que la mayoría de los estudios hechos en Estados Unidos (20.000 recientes, según sus cuentas) se han realizado para establecer sus peligros y no sus beneficios. “Sólo un 6 por ciento de estos se dedicaron a investigar bondades. Y esa desproporción, sin duda, muestra una película distorsionada”, afirma Gupta, quien además reconoce haber probado la droga en el pasado pero no en la actualidad, y nunca de manera habitual.

Si bien la marihuana sí tiene un grado potencial de adicción, el neurólogo apunta que es mucho más bajo que el de otras drogas que están ubicadas en categorías de prohibición inferiores. Mientras un 9 ó 10 por ciento de los consumidores de marihuana pueden desarrollar dependencia a la droga, en el caso de la cocaína la cifra llega al 20 por ciento; en el de la heroína, al 25 y en el del tabaco, al 30 por ciento.

Así mismo –dice Gupta–, los síntomas físicos de la adicción a la marihuana palidecen cuando son comparados con los de otras sustancias, como el alcohol, que pueden conducir a la muerte.

El médico, no obstante, expresa una preocupación asociada al uso de la droga entre jóvenes. Según varios estudios, los cerebros que aún no se han terminado de desarrollar son más susceptibles a daños por el uso de la marihuana que los de una persona adulta. También hay evidencia de que el abuso de la droga entre adolescentes puede reducir de manera permanente su nivel de inteligencia.

“De la misma manera como no dejaría a mis hijos tomar alcohol, no les permitiría usar marihuana hasta que sean adultos. Si realmente la quieren probar, les pediría que esperen hasta que al menos tengan 20 años, cuando sus cerebros ya estén plenamente desarrollados”, dice el doctor. (EE)

Gupta, toda una figura pública

Las conclusiones de Sanjay Gupta generarán sin duda gran impacto, no solo en EE.UU. sino en el mundo. Su columna se convirtió el viernes en tendencia en Twitter y había sido compartida por más de 330.00 personas en Facebook. Y es que más que un médico, el neurólogo –quien se unió al equipo de CNN en el 2001– es una figura pública muy respetada y su opinión pesa. Su rectificación podría contribuir al debate sobre si conviene o no discriminalizar el uso de la marihuana.

Fuente Nueva Prensa



Arriba