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LATINOAMÉRICA Y ESPAÑA UNIDOS POR EL CANNABIS


Un nuevo proyecto de investigación en torno al cannabis junta a las mejores cabezas de España y Latinoamérica.

Así lo cuenta el sitio Innova Spain, para dar cuenta del nacimiento de CannaLatan, la red de investigación iberoamericana en cannabinoides.

Este proyecto conjunto de investigación, coordinado por el Instituto Universitario de Neuroquímica Complutense, permitirá el desarrollo de nuevos fármacos basados en moléculas que se encuentran en la marihuana

El Instituto Universitario de Neuroquímica de la Universidad Complutense de Madrid coordinará una iniciativa inédita.

Se trata de la red de investigación iberoamericana en cannabinoides: CannaLatan.

El proyecto involucra a 10 laboratorios y dos empresas (Plena Global y Emerald Health Biotechnology España), de ochos países.

Y permitirá ahondar en investigaciones sobre los usos terapéuticos de los cannabinoides (las moléculas provenientes del cannabis) para desarrollar nuevos fármacos.

La red se articula en tres ejes: investigación, formación y divulgación.

En concreto, promoverá el estudio y desarrollo de nuevos fármacos para enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer o el Parkinson.

Así como para el control de la epilepsia refractaria, una que no responde a los fármacos antiepilépticos disponibles.

Otra de las líneas de investigación sobre el uso terapéutico de estos cannabinoides es su posible efecto antitumoral.

“Elimina o disminuye el crecimiento de algunos tipos de tumores”, precisa Ismael Galve-Roperh, profesor de la UCM y responsable del proyecto.

"Esa es una línea de investigación de la que sabemos mucho a nivel preclínico y de la que se están haciendo desarrollos clínicos”, agrega.

Los cannabinoides también tienen efectos en enfermedades neuropsiquiátricas, como la depresión, la ansiedad o la psicosis.

De acuerdo con el investigador, aunque existe una relación entre el consumo de THC existente en el cannabis y algunos tipos de psicosis, en enfermedades como la esquizofrenia, las mismas moléculas que inducen una cosa pueden inducir respuestas diferentes en otros pacientes.

El cannabis tiene dos tipos de moléculas principales, el THC (Tetrahidrocannabinol) y el CBD (Cannabidiol).

Una induce la psicosis, mientras que la otra tiene un efecto relajante y un efecto ansiolítico que disminuye la ansiedad.

De acuerdo con el investigador, aunque existe una relación entre el consumo de THC existente en el cannabis y algunos tipos de psicosis, en enfermedades como la esquizofrenia, las mismas moléculas que inducen una cosa pueden inducir respuestas diferentes en otros pacientes.

El cannabis tiene dos tipos de moléculas principales, el THC (Tetrahidrocannabinol) y el CBD (Cannabidiol).

Una induce la psicosis, mientras que la otra tiene un efecto relajante y un efecto ansiolítico que disminuye la ansiedad.

Por tanto, su uso terapéutico varía en función del contexto y de la molécula que se utilice.

Para ello, la red promoverá la mejora de la extracción, la purificación, el desarrollo y la estandarización de los productos basados en cannabinoides, con el fin de aumentar la calidad y seguridad de los posibles fármacos.

Uno de los objetivos de la red es “atraer recursos adicionales para favorecer la investigación”, explica Galve-Roperh.

La financiación corre a cargo del Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo y otra parte de cada grupo de trabajo.

Asimismo la red busca “coordinar algunos proyectos y mejorar la formación de los investigadores de cada laboratorio, mediante pasantías y estancias en las empresas”, añade Galve-Roperh.

“Ahora seremos capaces de articularnos en una red donde podemos trabajar conjuntamente entre grupos: un laboratorio especializado en farmacología, con un grupo clínico con especialidad en psiquiatría, con un laboratorio especializado en extracción de productos naturales”, precisa.

Con todo ello, lo que buscan es multiplicar por mucho el alcance y profundidad de las capacidades de los proyectos.

Este intercambio de conocimientos entre países facilitará la investigación de un producto para el que todavía existen trabas.

“Latinoamérica tiene la ventaja de que hay países que ya han reglamentado el uso del cannabis, mientras en España no”, señala.

En Uruguay, el hecho de que la marihuana sea legal facilita la colaboración con los organismos reguladores.

Según el profesor, el proyecto está inspirado en la experiencia de la Sociedad Española de Investigación en Cannabinoides, que tiene un formato similar pero a escala nacional.

En opinión de Galve-Roperh, actualmente, la investigación en cannabinoides se sigue enfrentando tanto al tabú social que hay con respecto al cannabis como a la falta de regulación para su uso medicinal.

“Si no hay legislación no podemos avanzar. Hay que tener normas claras”, asegura Galve-Roperh.

      LUPA RUBRA


A new research project on cannabis brings together the best heads of Spain and Latin America.

This is how the Innova Spain site tells it, to account for the birth of CannaLatan, the Ibero-American research network on cannabinoids.

This joint research project, coordinated by the Complutense University Institute of Neurochemistry, allowed the development of new drugs based on molecules found in marijuana

The University Institute of Neurochemistry of the Complutense University of Madrid will coordinate an unprecedented initiative.

It is the Ibero-American research network on cannabinoids: CannaLatan.

The project involves 10 laboratories and two companies (Plena Global and Emerald Health Biotechnology Spain), from eight countries.

And it will allow to delve into research on the therapeutic uses of cannabinoids (molecules from cannabis) to develop new drugs.

The network is divided into three axes: research, training and dissemination.
Specifically, it will promote the study and development of new drugs for neurodegenerative diseases, such as Alzheimer´s or Parkinson´s.

As well as for the control of refractory epilepsy, one that does not respond to available antiepileptic drugs.

Another of the lines of research on the therapeutic use of these cannabinoids is their possible antitumor effect.

"It eliminates or reduces the growth of some types of tumors", says Ismael Galve-Roperh, professor at the UCM and head of the project.

"This is a line of research that we know a lot about at the preclinical level and about which clinical developments are being made," he adds.

Cannabinoids also have effects on neuropsychiatric diseases, such as depression, anxiety, or psychosis.

According to the researcher, although there is a relationship between the use of THC in cannabis and some types of psychosis, in diseases such as schizophrenia, the same molecules that induce one thing can induce different responses in other patients.

Cannabis has two main types of molecules, THC (Tetrahydrocannabinol) and CBD (Cannabidiol).

One induces psychosis, while the other has a relaxing effect and an anxiolytic effect that reduces anxiety.

According to the researcher, although there is a relationship between the use of THC in cannabis and some types of psychosis, in diseases such as schizophrenia, the same molecules that induce one thing can induce different responses in other patients.
Cannabis has two main types of molecules, THC (Tetrahydrocannabinol) and CBD (Cannabidiol).

One induces psychosis, while the other has a relaxing effect and an anxiolytic effect that reduces anxiety.

Therefore, its therapeutic use varies depending on the context and the molecule used.

To this end, the network will promote the improvement of the extraction, purification, development and standardization of cannabinoid-based products, in order to increase the quality and safety of potential drugs.

One of the objectives of the network is "to attract additional resources to promote research," explains Galve-Roperh.

Funding is provided by the Ibero-American Science and Technology for Development Program and another part of each working group.

The network also seeks to "coordinate some projects and improve the training of researchers in each laboratory, through internships and stays in companies," adds Galve-Roperh.

"Now we will be able to articulate in a network where we can work together between groups: a laboratory specialized in pharmacology, with a clinical group specializing in psychiatry, with a laboratory specialized in the extraction of natural products," he says.

With all this, what they seek is to greatly multiply the scope and depth of the projects´ capabilities.

This exchange of knowledge between countries will facilitate the investigation of a product for which there are still obstacles.

"Latin America has the advantage that there are countries that have already regulated the use of cannabis, while in Spain not," he says.

In Uruguay, the fact that marijuana is legal facilitates collaboration with regulatory bodies.

According to the professor, the project is inspired by the experience of the Spanish Society for Cannabinoid Research, which has a similar format but on a national scale.

In Galve-Roperh´s opinion, cannabinoid research currently continues to face both the social taboo that exists regarding cannabis and the lack of regulation for its medicinal use.

“If there is no legislation we cannot move forward. You have to have clear rules, ”says Galve-Roperh.

       LUPA RUBRA