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Las Asociaciones Cannabicas españolas o se adaptan o desaparecen

Asociaciones cannabicas en España


La edad de oro de las grandes asociaciones en España está llegando a su fin, por lo menos hasta que la legalización real llegue a nuestro país, tres sentencias del tribunal supremo así lo indican: La asociación Ebers de Bilbao, la asociación Three Monkeys de Barcelona y la asociación Pannagh de Vizcaia. Diferentes sentencias pero algo en común, la opinión de los jueces del supremo de que las grandes asociaciones no son posibles en el marco legal actual.

Sin embargo parece que se abre una vía para las pequeñas asociaciones, en las sentencias el supremo niegan categóricamente la posibilidad de asociaciones con cientos de miembros sin embargo entienden el concepto de consumo compartido. Aceptan que un grupo de personas adictas a la marihuana se asocien para auto abastecerse de cannabis sin pasar por el mercado negro y sin tener que asumir condenas penales por ello.

Esta interpretación que hace el propio tribunal supremo indica que no supone delito debido a la insignificancia penal de esta conducta. Quita además importancia a que uno de los consumidores asociados sea el que aporta la droga, eso si, todos los asociados tienen que ser adictos, si no fuera así se consideraría incitación al consumo.

Adaptarse o desaparecer, esa es la consigna que siguen los clubs para continuar en activo. La cuestión es que los socios no pueden delegar todo el funcionamiento en la junta directiva y las pocas personas necesarias para mantener la asociación, cada socio debe estar informado, formar parte de todas las acciones, incluyendo la del cultivo y sobre todo que no exceda en 49 socios para no tener que enfrentar denuncias por la vía penal.

Es imprescindible que una asociación no sólo este registrada si no que tiene que demostrar que lo es, ejemplo de ello es la asociación Atxurra cuyo caso fue archivado después de demostrar que todas sus actividades son las de una verdadera asociación, bajo número de asociados, una producción de cannabis que cubre unicamente las necesidades de los socios y la participación de todos ellos en su funcionamiento.

La cuestión es que se aprecia que los jueces del supremo no están en contra de las asociaciones cannábicas, señalan el camino a seguir por parte de éstas y dejan claro que cualquier desviación será considerado tráfico y conllevará duros castigos por la vía penal.